Mundo 03 noviembre 2016

Cobra fuerza campaña por la estadidad de Puerto Rico

SAN JUAN, Puerto Rico (AP) — Un firme creyente en la incorporación plena de Puerto Rico a Estados Unidos como su 51er estado asoma como el favorito para ganar la gobernación de la isla y darle mayor impulso todavía a un movimiento que viene ganando fuerza en medio de los problemas económicos que padece la nación.

Se espera que Ricardo Rosselló, un científico e hijo de un ex gobernador de la isla, triunfe en las elecciones del martes próximo en buena medida por el malestar que hay con una recesión que ya lleva una década y que ha debilitado el partido de su principal rival.

La incorporación de Puerto Rico a Estados Unidos como estado será la prioridad de un gobierno de Rosselló. "Vamos a pelear por la estadidad", prometió.

Este candidato de 37 años ha pasado más de una cuarta parte de su vida en Estados Unidos y tiene una bandera de ese país afuera de su casa cerca de San Juan. Opina que la estadidad es la clave para revivir la economía de la isla, la cual se ha deteriorado tanto que el Congreso estadounidense creó una junta de control fiscal a cambio de ayudar al gobierno de Puerto Rico, actualmente un estado libre asociado, a enfrentar una crisis que incluye una deuda pública de 70.000 millones de dólares.

Los puertorriqueños están divididos en torno a un posible cambio en su relación con Estados Unidos y el Congreso estadounidense no luce muy entusiasmado con la idea de incorporar dos nuevos senadores y un puñado de representantes de esta isla de 3,5 millones de habitantes.

Pero Rosselló está listo para librar esa batalla. "Consideramos que la estadidad o la falta de ella es una de las raíces de los problemas que enfrenta Puerto Rico", manifestó.

Declaró a la Associated Press que como gobernador escribiría una constitución nueva, convocaría a elecciones para elegir dos senadores y cinco representantes al Congreso estadounidense y los enviaría a Washington para que exijan la estadidad, la misma estrategia que empleó Tennessee para incorporarse a la unión en el siglo XVIII.

"Nos reservamos el derecho de usar todos los medios necesarios para poner fin a la debacle de 500 años que ha sido el colonialismo", expresó.

Es factible que Rosselló tenga la oportunidad de llevar ese plan a la práctica. Una encuesta de octubre de El Nuevo Día, el diario más grande de la isla, dijo que aventajaba a los otros cinco candidatos con una intención de voto del 40%. David Bernier, ex secretario de estado (una especia de vicegobernador) del gobernador Alejandro García Padilla, le seguía con el 28%.

García, quien sirvió un solo término, no se postula para la reelección. Durante su gobierno la isla incumplió una serie de pagos de su deuda a partir de agosto del 2015, lo que dio paso a la creación de la junta supervisora, muy impopular en Puerto Rico.

Su apadrinado, Bernier, se ha visto afectado por un escándalo que involucra a su Partido Popular Democrático. Un individuo que recaudaba fondos para esa agrupación reveló en un juicio por corrupción el pago de numerosos sobornos para la concesión de contratos del gobierno. El escándalo obligó a renunciar al presidente de la legislatura, que era de su partido.

La competitiva política de Puerto Rico gira en torno al tema de la estadidad.

El Partido Nuevo Progresista de Rosselló apoya la estadidad. El Partido Popular Democrático se opone, aduciendo que el actual status de territorio semiautónomo da a los puertorriqueños el beneficio de la ciudadanía estadounidense sin tener que renunciar al español como idioma dominante ni a su identidad cultural. Un pequeño porcentaje de la población postula la independencia.

Bernier se comprometió a hacer una política más autónoma, reconociendo que el status de estado libre asociado que promovió su partido desde su fundación ya no es viable. "El problema del status es importante y lo vamos a atender", dijo a la AP.

Rosselló, quien se graduó de MIT y tiene un doctorado en ingeniería biomédica de la Universidad de Michigan, cree que la estadidad garantizaría la estabilidad económica, atraería inversiones y haría subir el precio de las propiedades. "El hecho de que no tengamos la misma participación que los demás limita nuestra posibilidades de progresar", sostuvo.

En un referendo de dos partes llevado a cabo en el 2012, el 54% de los votantes dijeron que querían un cambio de status. Ante otra pregunta, un 61% se expresó a favor de la estadidad. Pero tanta gente dejó la segunda pregunta en blanco que muchos dijeron que los resultados no eran confiables.

Annie Marrero, superintendente escolar de 52 años que planea votar por Bernier, dijo que no rechaza de plano la estadidad, pero no cree que sea una opción real.

"Está más lejos que nunca", declaró. "La estadidad está muy distante para un país que está en quiebra".

Las penurias económicas de Puerto Rico, que han hecho que más de 200.000 personas se fuesen a Estados Unidos en años recientes, están alentando la noción de que una relación más estrecha con tierra firme podría ser beneficiosa.

"Puerto Rico está en ese punto de meltdown para que esto suceda", afirmó José Gómez, estudiante universitario de 19 años que piensa votar por Rosselló.

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Danica Coto está en www.twitter.com/danicacoto

Fuente: Associated Press

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