Mundo 17 agosto 2016

Chile: juez condena a militares por asesinato de prisioneros

SANTIAGO, Chile (AP) — Un juez chileno condenó a presidio perpetuo y a penas que van de 10 a 15 años de cárcel a siete militares en retiro acusados del homicidio y secuestro de 11 prisioneros políticos en un campo de detención instalado tras el golpe militar de 1973, informó el miércoles el poder judicial.

Entre los asesinados estaba Miguel Nash, quien con 19 años realizaba la conscripción obligatoria al momento del golpe del 11 de septiembre de 1973 y por negarse a disparar contra los opositores al nuevo régimen fue dado de baja y conducido al recién creado campo de concentración de Pisagua, aledaño a Iquique, 1.800 kilómetros al norte de Santiago. Según la versión oficial de la época, el 29 de septiembre Nash y cinco presos fueron muertos en un intento de fuga, pero la indagación judicial demostró que realmente fueron fusilados.

El juez Mario Carroza, dedicado a investigar casos de violaciones a los derechos humanos, estableció que otros cinco prisioneros fueron ejecutados mientras estaban con la vista vendada, las manos atadas y con un disco rojo en su pecho. Su deceso fue verificado por un preso que era médico. Sus cuerpos fueron ensacados y enterrados en una fosa común que permaneció clandestina durante 17 años.

Dos de los siete militares en retiro fueron condenados a cadena perpetua por su responsabilidad en tres secuestros calificados y ocho homicidios; cuatro recibieron condenas de 15 años de cárcel por tres secuestros y tres homicidios. El restante fue sentenciado a 10 años de presidio por tres secuestros calificados.

El delito de secuestro calificado es una figura legal usada a partir del 2000 para poder procesar a los responsables de asesinatos de opositores políticos, y cuyos cuerpos siguen desaparecidos.

Las condenas pueden ser apeladas ante la Corte de Apelaciones, al igual que la indemnización de 510 millones de pesos (unos 780.000 dólares), en favor de las familias de las víctimas.

Carroza estableció que los presos eran torturados en un cuartel militar de Iquique antes de ser trasladados a Pisagua, donde recibían más golpes para "ablandarlos" y se les obligaba a firmar un papel en blanco para "justificar acusaciones falaces ante Consejos de Guerra simulados y poder solicitar en éstos, condenas como la pena de muerte", según el fallo judicial.

El médico que verificó las muertes de sus compañeros de detención testificó años después ante organismos de derechos humanos, lo que permitió encontrar a tres de los ejecutados en el grupo de Nash, mientras el conscripto y otros dos están desaparecidos. En junio de 1990, recién recobrada la democracia, una excavación en Pisagua dio con una fosa común con una veintena de cuerpos ensacados. La sequedad del desierto y el que los cuerpos fueran cubiertos con cal, conservó los cuerpos momificados y periodistas presentes en la exhumación pudieron constatar expresiones de angustia y dolor en los rostros de las víctimas.

Fuente: Associated Press

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