Mundo 27 junio 2016

Cameron insiste en que economía de G.Bretaña es robusta

LONDRES (AP) — El primer ministro británico David Cameron insistió el lunes en que la impactante decisión de Gran Bretaña de abandonar la Unión Europea no enviará en picada a la economía del país, aun cuando le retiraron la máxima calificación crediticia, y la libra y los mercados bursátiles siguen cayendo.

La agencia Standard & Poor's redujo dos niveles la calificación de la deuda soberana del país, de AAA a AA, y describió el resultado del referéndum como un "acontecimiento trascendental" que "propiciará un marco político en Gran Bretaña menos predecible, estable y efectivo".

Horas después, Fitch Ratings hizo lo propio y bajó la calificación crediticia al país de AA+ a AA.

Ambas agencias dijeron que mantenían un panorama negativo a sus calificaciones de la deuda británica, lo que significa que podrían reducirlas aún más.

Standard and Poor's mencionó entre sus factores considerados los riesgos para la economía y las finanzas públicas, el papel de la libra como divisa para reservas internacionales y "riesgos para la integridad constitucional y económica de Gran Bretaña" debido a que la firme votación en Escocia a favor de la permanencia en la UE podría aumentar las perspectivas para la realización de un nuevo referéndum sobre la independencia escocesa.

En un discurso pronunciado horas antes en la Cámara de los Comunes, en la primera sesión de ésta desde el referéndum de la semana pasada, Cameron insistió en que la economía británica estaba robusta y podía resistir la conmoción financiera.

"Está claro que los mercados son volátiles, que hay algunas empresas que están sopesando sus inversiones y sabemos que esto va a estar lejos de ser un lecho de rosas", declaró el conservador Cameron.

"Sin embargo, hay que tener confianza en el hecho de que Gran Bretaña está preparada para hacer frente a lo que depara el futuro para nosotros desde una posición de fuerza", agregó.

No obstante la incertidumbre que aviva la inestabilidad financiera, los gobernantes de Gran Bretaña y de la Unión Europea han señalado que no emprenderán de inmediato las negociaciones para la salida británica.

La canciller alemana Angela Merkel, que se reunió con el presidente de Francia y el primer ministro de Italia, dijo que "acordamos que no haya conversaciones formales ni informales" hasta que el gobierno británico declare oficialmente su intención de abandonar la UE cuando invoque el artículo 50 del tratado del bloque.

La declaración al parecer frustró las esperanzas del legislador conservador Boris Johnson y de su campaña Voten por la Salida de que se efectúen conversaciones preliminares sobre los lineamientos generales de un acuerdo antes de que el artículo 50 inicie una cuenta regresiva de dos años para concretar la salida británica.

Antes, Merkel dijo que entendía que Gran Bretaña posiblemente "necesite cierto tiempo para analizar las cosas" pero señaló que "una suspensión de largo plazo" en el tema no conviene económicamente a ninguna de las partes.

Cameron anunció la semana pasada que renunciaría para el otoño por su fracaso en persuadir a la mayoría de los electores para que apoyaran la permanencia de Gran Bretaña en la UE, y señaló que su sucesor será quien conduzca ese proceso.

Cameron dijo que conversó el lunes con Merkel y el presidente francés Francois Hollande, y manifestó claramente que no era el momento de emprender el proceso.

"Hemos discutido la necesidad de preparar las negociaciones, y en particular el hecho de que el gobierno británico no activará el artículo 50 en esta etapa", agregó.

Por su parte, el secretario norteamericano de Estado, John Kerry, que examina en Bruselas y Londres los efectos colaterales del referéndum, dijo que Estados Unidos tiene "inmensa confianza en... los liderazgos de ambas partes del canal" para negociar un acuerdo, y exhortó a la UE a que no trate a Gran Bretaña en forma "vengativa".

Entre los indicios de que la incertidumbre ha comenzado a afectar negativamente la confianza en los negocios, un importante grupo empresarial dijo que 20% de sus miembros han considerado trasladar parte de sus actividades al exterior de Gran Bretaña.

El Institute of Directors señaló que un sondeo a sus 1.000 miembros mostraba que tres de cada cuatro creen que la salida británica de la UE, conocida como Brexit, será mala para los negocios.

Alrededor de 25% de los consultados dijo que suspenderían las contrataciones y 5% que reducirían sus puestos de trabajo.

"En última instancia, creemos que nuestros miembros son muy resistentes, que las empresas británicas son robustas y habrán de adaptarse, pero sin duda hay bastante nerviosismo de momento", declaró Edwin Morgan, director de relaciones con la prensa.

La libra volvió a descender el lunes, ahora 3,5%, y se cotizó en 1,31 dólares, su nivel más bajo en 31 años, mientras que las bolsas de valores terminaron a la baja en Europa.

Las acciones de los bancos fueron las más afectadas en particular. Las del Royal Bank of Scotland, alguna vez el banco más grande del mundo y ahora mayoritariamente de propiedad estatal debido a un rescate efectuado en 2008 con dinero de los contribuyentes, cerró con un retroceso de 15%.

El secretario del Tesoro británico, George Osborne, prometió no imponer un nuevo presupuesto de austeridad, aunque durante la campaña dijo que sería necesario uno si ganaba el bando a favor de abandonar la UE. Señaló que redactar el nuevo presupuesto será tarea del gobierno del sucesor de Cameron.

Osborne señaló que trabajaba estrechamente con el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, con los ministros de finanzas de la UE y organizaciones internacionales, y "estamos preparados para cualquier cosa que pueda ocurrir".

Cameron presidió el lunes la reunión de emergencia del gabinete y anunció la formación de una comisión especial de servicio civil para que supervise las conversaciones sobre el Brexit.

Quienes impulsaron la salida de Gran Bretaña no han establecido la relación que el país debe tener con el bloque: sea que se intente la permanencia en el mercado único de la UE a cambio de aceptar las reglas, o se busque un acuerdo más flexible en el que tal vez se impongan aranceles a los productos británicos.

El nerviosismo en los mercados financieros se debe en parte a esta incertidumbre.

Cameron dijo que hay "argumentos sólidos" para intentar la permanencia en el mercado único, "pero esa va a ser una decisión del nuevo gobierno y del Parlamento".

El referéndum ha dejado profundamente dividida a Gran Bretaña, y algunos del 48% de los electores que desean la permanencia han comenzado a exigir un segundo referéndum.

Cameron asegura que no habrá una segunda consulta.

La votación "no tuvo el resultado que creo es el mejor para el país que amo", pero tiene que ser respetada, afirmó.

"Tenemos que aceptar el resultado, seguir adelante y cumplirlo, y mientras hacemos todo esto, debemos buscar el mejor acuerdo posible", apuntó.

Las autoridades informaron de un aumento en el número de casos de abusos raciales y xenofóbicos debido a que la campaña se concentró en el tema de la inmigración.

La policía investigaba incidentes, entre ellos grafitis racistas en un centro de la comunidad polaca en Londres y la distribución de volantes que hacían mención a lo que describían como los "parásitos polacos" en el este de Inglaterra.

En tanto, el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, afrontaba una revuelta en su Partido Laborista después de que más de 20 asesores abandonaron el primer círculo del político y le exigieran la renuncia.

Corbyn dijo que no renunciaría y señaló que aún cuenta con el apoyo de las bases laboristas.

Muchos legisladores laboristas acusan a Corbyn de dirigir una floja campaña a favor de la permanencia en la UE. También temen que el izquierdista no pueda ganar unas elecciones generales, que podrían celebrarse en el otoño si el sucesor de Cameron convoca a comicios adelantados a fin de consolidar un mandato antes de las negociaciones para la salida de Gran Bretaña.

La votación también ha provocado un cisma en el conjunto de Gran Bretaña. La primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, dijo que consideraría recomendar al Parlamento escocés que utilice su poder para evitar que Gran Bretaña abandone la UE al no otorgar el "consentimiento legislativo".

Alrededor de 62% de los escoceses votaron a favor de quedarse en la UE, y el legislador del Partido Nacional Escocés, Angus Robertson, declaró ante la Cámara de los Comunes que los escoceses no querían permanecer en "una pequeña Bretaña disminuida".

"No tenemos intención en absoluto de ver a Escocia apartada de Europa", afirmó. "Somos un país europeo y permaneceremos como un país europeo".

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Los periodistas de The Associated Press, Geir Moulson, en Berlín, y Leonora Beck, en Londres, contribuyeron a este despacho.

Fuente: Associated Press

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