Deportes 18 agosto 2016

"Bronce sentimental" de colombiana Valencia en boxeo

RIO DE JANEIRO (AP) — Tras el campanazo final y un fallo en contra en su combate por el pase a la final, Ingrit Valencia miró a su esquina y lanzó varios besos con la palma de sus dedos. Allí estaba Raúl Ortiz, tocándose el corazón con la mano.

Posteriormente, como lo solía hacer tras cada pelea, la colombiana bajó del ring y salió de la arena hacia las cámaras, acompañada de Ortiz.

Valencia fue superada el jueves 2-0 por la francesa Sarah Ourahmoune en la pelea por el boleto a la final de la división mosca del boxeo de mujeres en Río, pero ya tenía asegurado de antemano el bronce por haber llegado a esa instancia.

Una medalla inédita para su país, que labró por su gran boxeo —según palabras del entrenador de Colombia, Rafael Iznaga— y también por su hombre de la esquina.

Valencia y Ortiz son pareja, un lazo tan estrecho e importante para el respaldo y motivación de la boxeadora, que muchos han llegado a calificar la medalla como el "bronce sentimental" o un bronce logrado con amor.

"Raúl ha sido importante en mi vida desde que lo conozco", dijo Valencia, de 27 años, tras su derrota. "Pienso que por él, el boxeo femenino en Colombia salió a flote".

Esta boxeadora, de ojos color chocolate y de rápido hablar, se convirtió en la primera colombiana en una competencia de boxeo olímpico.

"Desde que empezamos, él ha estado allí, apoyándome. Es mi pareja y estoy muy contenta que él esté aquí", agregó.

Ambos se conocieron hace aproximadamente cinco años, gracias al boxeo. Ella llegaba a buscar suerte en el deporte de los puños y Ortiz era un entrenador conocido. Hicieron tanta química, que la oriunda de Morales, en el departamento del Cauca, no demoró en hacerlo su entrenador y poco después su pareja.

Valencia comenzó a demostrar su potencial y en los Juegos Panamericanos de Toronto de 2015 ganó el bronce en la categoría menos 48 kilogramos. En el Mundial de Astana, Kazajistán, del año pasado quedó 17ma, aunque ya había logrado el histórico pasaje a Río de Janeiro.

En su proceso de preparación pasó por las manos del cubano Iznaga, a quien también debe dársele el crédito por la presea de Valencia y la plata de Yuberjen Martínez en los pesos minimosca.

Pero el hombre de la esquina y del que no se desligaba nunca era de Ortiz. Con él comparte su vida en su natal Colombia junto a un hijo de la boxeadora de 10 años. Ortiz tiene también un hijo.

Ortiz no puede estar más agradecido con esta relación.

"Ingrit me ha dado la confianza para trabajar con ella, y nosotros siempre hablamos", dijo Ortiz a The Associated Press. "Somos dos, pero en el ring somos uno y en la preparación también somos uno".

¿Se dice que esta es una medalla sentimental?

"No, no... Ingrit es una ganadora, una mujer verraca", respondió. "Todos los que tuvieron la oportunidad de ver sus competencias, vibraron de emoción, de alegría, da hasta amor verla. Es una mujer que disfruta lo que hace".

Valencia despachó por nocaut técnico a la centroafricana Judith Mbougnade y a la tailandesa Peamwilai por decisión unánime para alcanzar la semifinal.

"Esta es la primera competencia grande de Ingrit", señaló Iznaga. "Creo que ahora nos van a tomar en serio".

Valencia y Ortiz regresarán a su casa en la localidad de Ibagué para reencontrarse con la familia y los amigos tras un largo periodo sin verlos, disfrutar la comida típica de la región y meterse a bañar en los ríos.

Y pensar en la posibilidad de llevar su relación a lo legal.

"Vamos a ver qué pasa, pero sí tenemos un inmenso amor", expresó Ortiz.

Fuente: Associated Press

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