Mundo 11 octubre 2016

Bombardeo en Yemen agudiza el conflicto; presiona a EEUU

SANÁ, Yemen (AP) — Más de 1.000 dolientes abarrotaban una funeraria, incluidas algunas de las figuras más prominentes del movimiento rebelde en Yemen. Alí al-Akwa, quien estaba a punto de empezar a recitar el Corán, escuchó el sobrevuelo de los cazas, pero eso no era extraño en tiempos de guerra en Saná. Sin duda, un funeral estaría a salvo, pensó.

Momentos después hubo una gran explosión que despedazó cuerpos. El techo se vino abajo, las paredes también y se produjo un incendio. Mientras las personas buscaban desesperadamente la salida, otro misil impactó, lo que dejó más muertos.

Casi 140 personas fallecieron y más de 600 resultaron heridas durante el ataque del sábado, uno de los más letales desde que Arabia Saudí y sus aliados comenzaron una campaña aérea en Yemen en marzo de 2015. La coalición intenta erradicar a los rebeldes hutíes chiíes que tomaron la capital y gran parte del norte de Yemen de manos del gobierno del presidente Abed Rabbo Mansour Hadi, el cual cuenta con el reconocimiento internacional.

Al parecer la coalición esperaba abatir a un grupo significativo del liderazgo militar de los hutíes y sus aliados, quienes se pensaba que asistirían al funeral. En lugar de ello, es posible que el atentado agudice el estancamiento en un conflicto que ya ha puesto a la empobrecida nación al borde del colapso.

El baño de sangre eclipsó los renovados esfuerzos de las Naciones Unidas por asegurar aunque sea una breve tregua. Ante la indignación popular, la coalición perdió a posibles aliados tribales. En un intento por expandir la guerra, los hutíes han respondido lanzando cohetes a la vecina Arabia Saudí y a los buques de guerra de Estados Unidos.

La única esperanza de progreso hacia una resolución, dicen muchos yemeníes, es si el ataque obliga al principal aliado de Arabia Saudí, Estados Unidos, y a otras naciones de Occidente a frenar la venta de armas, presionar a Riad para que aminore las operaciones bélicas y a pasar a la mesa de negociaciones.

Tras el ataque, la Casa Blanca dijo que de inmediato revisará su asistencia a la coalición y subrayó que su apoyo no es "un cheque en blanco". El gobierno del presidente Barack Obama es sensible a las críticas por parte de los grupos defensores de los derechos humanos y de algunos miembros del Congreso, pero tiene influencia limitada entre los saudíes, especialmente dado que también necesita la ayuda de Riad en el combate al grupo Estado Islámico en Irak y Siria.

Estados Unidos le ha advertido a la coalición saudí que evite los ataques a civiles en Yemen, pero la operación del fin de semana en el funeral aparentemente tocó fibras demasiado sensibles.

"Luego del ataque del fin de semana, con el escrutinio que ese ataque legítimamente pide, vamos a efectuar revisiones adicionales de la ayuda y apoyo que va a Arabia Saudí", dijo el martes John Kirby, portavoz del Departamento de Estado. "Nos tomamos esto muy en serio, y no hemos sido sino sinceros y directos con los saudíes en torno a nuestras preocupaciones sobre las muertes de civiles y los daños colaterales, y nuestras preocupaciones en torno a la falta de precisión en la realización de algunos de estos ataques".

Estados Unidos y Gran Bretaña han vendido armas por miles de millones de dólares a Arabia Saudí para que las utilice en el conflicto. Washington también ha dado apoyo logístico y de inteligencia.

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Los periodistas de The Associated Press Hani Mohammed y Maad al-Zikry en Saná y Matthew Lee en Washington contribuyeron con este despacho.

Fuente: Associated Press

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