Deportes 05 agosto 2016

Balderas y Hernández buscan rescatar boxeo olímpico de EEUU

RIO DE JANEIRO (AP) — Carlos Balderas se clasificó a los Juegos Olímpicos hace casi nueve meses, y ha estado esperando con ansia su siguiente combate desde entonces.

No tendrá que aguardar mucho más. El peso ligero estadounidense entrará en acción apenas unas horas después de la ceremonia inaugural en Río.

Balderas pelea el sábado en la primera sesión del arduo torneo de boxeo, programado a lo largo de 16 días.

"Es en lo único en que pienso desde noviembre", dijo Balderas. "Lo único que ha ocupado mis pensamientos es la idea de traer una medalla de vuelta a casa".

Su amigo y compañero de piso, Nico Hernández, también compite en un gran estreno para el equipo de Estados Unidos, formado por ocho púgiles.

Después de que el equipo masculino de Estados Unidos decepcionara en Londres, al quedarse sin preseas olímpicas por primera vez en su historia, los boxeadores norteamericanos creen que su actitud colaborativa puede ayudarles a exceder las expectativas relativamente bajas en Brasil.

"Definitivamente nos sentimos unidos, porque todos somos jóvenes", dijo Hernández. "Soy el mayor del equipo, y tengo 20 años. Hemos compartido equipo desde nuestra etapa junior, así que hemos estado viajando juntos por un tiempo ya. Somos como una familia. Creo que eso nos ayuda mucho. Todos nos apoyamos mutuamente".

Balderas y Hernández forman parte clave del compacto núcleo del equipo de Estados Unidos, que ha crecido junto y compartido vivencias y competencias a lo largo de los años. La media docena de boxeadores nacieron con menos de dos años de diferencia.

"La sintonía es realmente muy buena", dijo Balderas. "Porque Nico, Tony (Vargas), Shakur (Stevenson) y yo prácticamente nos hemos criado juntos desde equipos inferiores. Siempre estamos juntos. No es como que alguien vino y ocupó un lugar. Siempre nos hemos llevado muy bien".

Los boxeadores estadounidenses necesitan de toda la buena sintonía disponible a estas alturas.

No han celebrado una medalla de oro desde que Andre Ward triunfó en Atenas en 2004. Solo se llevaron una presea de bronce en Pekín, y ninguna en Londres, todo un ridículo para el país más exitoso en la historia del boxeo olímpico.

La federación de boxeo de Estados Unidos contrató al veterano entrenador Billy Walsh el año pasado, pero sus planes necesariamente proyectan hacia la cita de Tokio 2020. El preparador espera que el talento del actual combinado baste para contrarrestar los años de entrenamiento centralizado de sus rivales.

"Es un reto mayúsculo", dijo Walsh. "Definitivamente, el nivel del talento debe cambiar. Es un proyecto para Tokio".

Balderas y Hernández podrían haberse pasado al profesionalismo antes de la cita de Río, pero en cambio optaron por participar en los eventos profesionales de la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA) para mejorar sus opciones de competir en Brasil. Balderas clasificó rápido para los Juegos gracias a sus victorias en la Serie Mundial de Boxeo de la AIBA.

Ambos son conscientes de la importancia de arrancar una carrera profesional con pedigrí olímpico. También ansiaban experiencia adicional con las particularidades que presenta el estilo de boxeo olímpico para los jóvenes valores de la escuela boxística estadounidense.

Tampoco es que alguno proceda de una cantera pugilística de renombre. Hernández es de Wichita, Kansas, mientras que Balderas salió de Santa María, en California.

"Definitivamente no es un gran deporte en Wichita", dijo Hernández. "Para mi significa mucho llegar hasta aquí, porque no demasiada gente salió de donde vine y se hizo un nombre. Quiero ser quien inspire a los demás. Quiero decir que fui el que salió de allí, porque no es que haya demasiado reconocimiento, como sí hay en California".

Balderas es un mexicano-estadounidense de primera generación, cuyo abuelo mudó a la familia hacia el norte para labrar las fértiles tierras de la California central.

"Sé que, independientemente de lo que pase en los Juegos, mi familia siempre me va a apoyar", dijo Balderas. "Sí siento algo de presión, porque pienso que no les puedo decepcionar. Sé que todos han realizado sacrificios por mí, así que pienso que lo correcto de mi parte es hacer lo mismo por ellos".

Tanto Balderas como Hernández entrenan con sus padres y demás familiares. Los padres de Hernández viajarán fuera de los Estados Unidos por primera vez para ver a su hijo competir, mientras que el entorno que acompañará a Balderas es un poco más numeroso: incluye tíos, tías y primos que lograron reservar vuelos con antelación de varios meses tras su rápida clasificación.

"Me pone nervioso en cierto modo, pero también contento", dijo Balderas. "Quiero demostrarles que puedo hacer algo grande, porque fui de los campos de fresas a los Juegos Olímpicos".

Fuente: Associated Press

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