Mundo 27 abril 2016

Ayudan a migrantes y los acusan de tráfico de personas

COPENHAGUE, Dinamarca (AP) — Ya bajo la mira por una ley que permite confiscar joyería a quienes buscan asilo, los valores humanitarios de Dinamarca están otra vez bajo la lupa por acusar de tráfico de personas a quienes llevaron en sus autos a migrantes que iban rumbo a Suecia.

La fiscalía de Dinamarca dijo que 230 personas han sido acusadas de ayudar a gente cruzar país sin autorización en la cúspide de la crisis migratoria de Europa del otoño pasado. Los fiscales señalaron que las leyes danesas no distinguen entre traficar personas a cambio de una ganancia monetaria o por motivos humanitarios.

Pero hay quienes consideran vergonzoso castigar a las personas que se conmovieron por las imágenes de migrantes exhaustos que caminaban por las carreteras danesas y sólo querían ayudarlos.

"Está muy lejos de la idea que tenía de nuestra sociedad, una sociedad humana en donde nos preocupamos por los demás", dijo Calle Vangstrup, quien en septiembre cruzó el estrecho entre Dinamarca y Suecia en cuatro ocasiones con hasta 20 sirios.

Él y cuatro amigos marineros fueron acusados de tráfico de personas y esperan fecha de juicio.

Bajo el acuerdo fronterizo de la Unión Europea, las autoridades danesas deben detener a migrantes en la frontera con Alemania y pedirles que soliciten asilo en Dinamarca o que se regresen. Al principio, la policía intentó hacerlo, pero conforme el número de migrantes aumentó, las autoridades decidieron permitirles el paso a Suecia. La empresa de ferrocarriles de Dinamarca incluso les permitió cruzar el país sin cobrarles pasaje.

Las autoridades no dijeron cómo pillaron a las personas infractoras. Pero la mayoría de los multados son gente que habló públicamente sobre la ayuda que brindaron a los migrantes.

Muchas de las personas que ofrecieron un viaje en auto o en barco sienten que es injusto que los castiguen cuando los ferrocarriles están haciendo básicamente lo mismo.

Seis sirios atravesaron Dinamarca gracias a Lisbeth Zorning Andersen y su esposo. "Aquellos días eran caóticos", recuerda la mujer. "Cuando estaba parada ahí con mi familia subiendo a gente a mi vehículo, había tres agentes policiales y no me detuvieron ni me dijeron que era ilegal".

En marzo, Zorning Andersen y su marido fueron multados con el equivalente a 3.330 dólares cada uno. Han apelado la multa.

"Me parece bien que esta gente haya sido multada. Violaron las leyes", sostuvo Peter Kofod Pulsen, dirigente del Partido del Pueblo, agrupación populista que es la segunda fuerza política en el Parlamento.

"Es un escándalo que el DSB (el ferrocarril estatal) no sufra las consecuencias de sus actos. Lo que hacen es tráfico de personas, no hay discusión al respecto. Pero no hay voluntad política de castigarlos", expresó.

Los ministros de justicia e integración no respondieron a pedidos de comentarios de la Associated Press.

Decenas de miles de migrantes llegaron a la frontera sur de Dinamarca con Alemania en septiembre. La mayoría querían seguir a Suecia para buscar asilo allí, o tal vez en Noruega o Finlandia.

Michela Bendixen, cabeza del grupo voluntario Bienvenidos Refugiados, dijo que estaba impactada por las medidas severas de Dinamarca contra aquellos que trasladaron a migrantes.

"Considero que las autoridades han abordado el tema con demasiada severidad y son mucho más duras de lo que habría imaginado", dijo Bendixen.

Este mismo año Dinamarca aprobó una ley por la que se pide a las personas que solicitan asilo que entreguen sus pertenencias con un valor superior a los 1.500 dólares para ayudar a cubrir los gastos de alojamiento y comida mientras se tramitan sus casos.

El gobierno dice que esa ley sigue las normas que se aplican a las personas sin empleo que piden beneficios en Dinamarca, pero las medidas fueron consideradas como degradantes e inhumanas. Hasta mediados de abril no se había confiscado bien alguno a los migrantes.

Algunos daneses piden que se cambie la ley y se distinga entre quienes trafican por dinero y quienes simplemente ayudan a personas necesitadas. Otros, no obstante, ven las cosas de otra manera.

"Tienen que ser castigados si violan las leyes", afirmó Ingrid Holst, secretaria de 46 años de Copenhague. "No les tengo lástima. Yo no hubiera hecho eso nunca".

Algunos sectores contrastan el trato a los migrantes con la ayuda que los daneses brindaron a los judíos que le escaparon a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, llevándolos en embarcaciones desde Dinamarca, que había sido ocupada, hasta Suecia, que permanecía neutral.

Zorning Andersen, sin embargo, dijo que "no se pueden comparar las dos situaciones" porque quienes ayudaron a los judíos arriesgaron sus vidas. Hoy los migrantes no son perseguidos en Dinamarca.

Leo Goldberger, un neoyorquino que escapó de Dinamarca a Suecia en un barco pesquero el 2 de octubre de 1943, es un crítico de cómo Dinamarca aborda la crisis migrante.

En un email a The Associated Press, dijo que siente que está mal criminalizar "a tantos daneses comunes con buenas intenciones que están siendo multados simplemente por ofrecer ayuda incidental a una evidentemente necesitada y desesperada familia".

Fuente: Associated Press

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