Negocios 27 septiembre 2016

Aumenta la ayuda estudiantil para clase media-alta en EEUU

STORRS, Connecticut, EE.UU. (AP) — Spencer Mulligan sabía que su familia estaba en condiciones de pagar por su educación universitaria sin necesidad de préstamos ni becas. Pero no dudó en aceptar un "premio al mérito" de 20.000 dólares que le ofreció la Universidad de Connecticut.

En la práctica era un descuento de la matrícula, que le costó menos de la mitad de lo que su familia hubiera tenido que pagar en las otras universidades importantes que le interesaban, Penn State y la Universidad de Vermont.

"Mi padre tenía sensaciones encontradas porque no quería que aceptase ir a una universidad solo por razones financieras", comentó Mulligan, un estudiante de ciencias de computación de 21 años de Darien, una de las comunidades más acaudaladas del país. "Sin el incentivo financiero, tal vez hubiera terminado yendo a Penn State, pero yendo a UConn nos ahorramos mucho dinero".

"Esto quiere decir que ahora lo puedo presionar para que me compre otras cosas", agregó en broma.

La asistencia financiera ha sido vital para los estudiantes de familias de escasos recursos que cursan estudios en universidades públicas, pero ahora está siendo usada para atraer a estudiantes de familias con altos ingresos. Obligadas a competir con universidades privadas y otras instituciones públicas, las universidades estatales están apelando al incentivo económico para atraer a los estudiantes más calificados, elevar sus promedios y enrolar a jóvenes cuyas familias no tienen problemas para pagar el resto de la matrícula.

Hay quienes dicen que al desviar dinero para estudiantes que no lo necesitan, se está castigando a otros de bajos recursos, haciendo que les resulte más difícil cursar estudios en momentos en que aumenta la brecha entre los costos de las matrículas y los ingresos de las familias pobres.

"La realidad es que para las familias pobres, sin ayuda los hijos no pueden ir a la universidad. Para las familias de medios, la única diferencia es a qué universidad van", expresó Harold Levy, director de la Jack Kent Cooke Foundation, que ofrece becas a los más necesitados. "Es un desperdicio de talento trágico. Altera la vida de los estudiantes".

Un estudio de Stephen Burd, analista del grupo de estudios New America, reveló que el 28% de las universidades públicas repartieron al menos la mitad de su dinero entre estudiantes sin necesidades financieras en 2014-2015.

Para las universidades estatales, el incentivo es atraer estudiantes cuyas familias pueden pagar matrículas completas en momentos en que reciben menos dinero del estado.

Las universidades estatales están empleando políticas típicas de las instituciones privadas, según Joni Finney, autora de un informe difundido este año sobre los costos de la enseñanza universitaria del Institute for Research on Higher Education de la Universidad de Pennsylvania. El estudio comprobó que este año se repartió más dinero en becas para los estudiantes más meritorios que el que se asignó a estudiantes de bajos recursos. Señaló que la ayuda financiera a los pobres no varió casi entre 1996 y el 2012, mientras que la asistencia a los estudiantes pudientes subió más de un 450%.

El estudio comprobó asimismo que la ayuda a estudiantes que no la necesitan aumenta a un ritmo más acelerado también en las universidades privadas con programas de cuatro años. En esas instituciones, la ayuda a estudiantes cuyas familias ganan más de 125.000 dólares anuales subió de 1.950 dólares a 6.400 dólares en el mismo período. La asistencia a estudiantes de familias que perciben menos de 25.000 dólares anuales aumentó de 2.900 a 7.700 dólares.

Universidades como UConn dicen que la ayuda a estudiantes meritorios que no la necesitan es la única forma que tienen de atraer gente talentosa que les permitirá subir el nivel general de la institución y ser más competitivas.

Jeslyn Lamonte, de 19 años, de Vernon, Connecticut, planea transferirse a UConn el año que viene después de estudiar dos años en el Manchester Community College, que es mucho más barato. Cuesta unos 4.000 dólares anuales.

"No quería sacar préstamos estudiantiles", explicó, añadiendo que la ayuda que recibirá ahora le permitirá ir a la más prestigiosa UConn.

Su compañera Kim Eigner, de 22 años, de Columbia, Connecticut, en cambio, se fue de UConn al community college porque no le alcanzaba el dinero. Su sueldo como empleada de una tienda de alimentos no daba para nada.

"No podía pagar la matrícula", expresó.

Fuente: Associated Press

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