Mundo 20 noviembre 2016

APEC: Trabajo incómodo de la prensa

LIMA, Perú (AP) — Una de las palabras que más pudieron haber oído los periodistas en la cumbre de economías del Asia-Pacífico en Lima ha sido posiblemente "hola".

Y no es que hubieran estado recibiendo saludos en todas partes. Era que el personal de servicio la usaba continuamente para probar si un micrófono estaba funcionando o no. Ese "Hola, hola, hola" precedía prácticamente cada actividad en el centro de prensa de la cumbre de siete días del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico.

Carencia de traductores, imagen sin audio en el centro de prensa, un canal único que permitía escuchar solamente la voz del intérprete pero no la del orador, cortes de sonido y electricidad, fueron algunos de los inconvenientes con los que tuvo que lidiar la prensa en la cumbre.

En la APEC 2016 hubo un despliegue de tecnología. En la sala de prensa hubo hasta un área de videojuegos que prácticamente no lo usaron periodistas sino trabajadores... de limpieza.

Una de las carencias más notorias ha sido la falta de traductores. Las salas de conferencias de prensa no tenían cabinas para los traductores, posiblemente porque no había quién las ocupara.

Entonces, los funcionarios hablaban en sus idiomas nativos o en inglés, pero sin traducción. Creada en 1989, APEC tiene 21 miembros donde se habla por lo menos una decena de idiomas, pero el idioma oficial es el inglés.

Por el lado de la lengua castiza están México, Perú y Chile. Colombia, que tiene una costa sobre el Pacífico, participó solamente como invitado, ya que hay una moratoria sobre la incorporación de nuevos miembros.

Los organizadores esperaban al menos unos 3.000 periodistas para esta cumbre. Es decir, como 150 por cada miembro. Pero tal vez había un millar, la mitad de ellos de medios peruanos.

Debido a que el acceso a los lugares de reunión de los líderes solo estaba permitido a un pool de fotógrafos y camarógrafos, la gran sala de prensa asumió el papel de centro de acopio para los demás periodistas.

Pero, la imagen llegaba allí a ratos sin audio. Y cuando llegaba con audio, se oía la voz de un intérprete. No había opciones de búsqueda de otro canal porque solo se había habilitado uno, en el cual se oía solo inglés y español alternadamente.

Ante reclamos de los periodistas, los organizadores trataron de remediar inconvenientes.

Así, cuando habló el presidente chino Xi Jinping el sábado se escuchó su discurso en chino por los altavoces, pero había intérpretes.

Le siguió el presidente de México, Enrique Peña Nieto, pero cuando empezó a hablar en español se le cortó y se puso en el ambiente la voz de un traductor en inglés.

Silbatinas y gritos se oyeron en la sala de prensa, que tenía capacidad para unas mil personas.

Allí las cosas no estaban bien tampoco. Con frecuencia los enchufes no tenían electricidad. Y si lo tenían, el periodista corría el riesgo de electrocutarse porque estaban debajo del tablero de la mesa en un sitio que para ubicarlo se requería palpar con la mano.

Un técnico de la empresa de servicios Seing SAC todavía trabajaba el domingo, día de la clausura, en poner electricidad en los enchufes.

Adicionalmente, no había facilidades para periodistas de radio. El centro de televisión trataba de ayudarlos entregándoles un video con audio, pero para recibirlo el interesado tenía que llenar un formulario, dar un disco para la copia y volver en una hora.

La Asociación de Corresponsales de la Prensa Extranjera del Perú protestó al comienzo de la semana por las limitadas facilidades para los periodistas. Pero no tuvo respuesta inmediata.

El ministro de Comercio Exterior, Enrique Ferreyros, dijo que no sabía cuánto le costó a Perú esta cumbre, la segunda de APEC que realiza en ocho años. Pero, cálculos privados pusieron la cifra en más de 50 millones de dólares.

No es que el presidente Pedro Pablo Kuczynski supiera de estos problemas. Pero, cuando recibió al presidente ruso Vladimir Putin le sacó una sonrisa al apelar al idioma común: el alemán.

Pero luego ambos hablaron en sus respectivos idiomas. Putin trabajó en Alemania Oriental para la KGB, el servicio secreto ruso, antes del colapso de la Unión Soviética. Kuczynski es hijo de un médico judío de Alemania.

Cuando el presidente colombiano Juan Manuel Santos empezaba su intervención ante líderes empresariales privados, dijo: "Me han pedido que hable en inglés, pero puedo también hablar en español. Ustedes qué prefieren?"

"En español", gritaron decenas de personas en el auditorio, quizás porque se sentían más cómodos.

En el auditorio casi siempre estuvieron también los pocos traductores de la cumbre.

Fuente: Associated Press

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