Deportes 10 junio 2016

Ángel Cabrera regresa al US Open, donde se coronó en 2007

Recorrer a pie el campo de golf es apenas un paseo para Angel Cabrera.

Charlie Epps, quien ha conocido a Cabrera desde que tenía 18 años y lo entrenó durante la última década, una vez calculó que el argentino de 46 años ha caminado más de 80.500 kilómetros durante su periplo por el golf. Eso equivale a dos viajes alrededor de la Tierra y un poco más.

Desde que tenía cinco años, Cabrera caminó a la escuela, y luego anduvo por el campo de golf en Córdoba como caddie siete días a la semana. Empezó a jugar y el kilometraje continuó acumulándose a través de 500 torneos alrededor del mundo.

¿Y cuánto duraban un par de zapatos?

"Tenían que durar mucho tiempo", dijo Cabrera, "porque no tenía dinero para comprar otro par".

Un tipo duro con un corazón tierno, Cabrera regresa al U.S. Open en Oakmont, donde en 2007 ganó el primero de sus dos majors con un swing poderoso y un enfoque racional de la vida y el deporte.

Cuando se le mencionó que había derrotado a Tiger Woods, el jugador número uno del mundo, Cabrera respondió. "No, no, no. Vencí a todos, no sólo a él". Solía fumar entonces, y le preguntaron después de ganar si los cigarros lo relajaban. "Bueno, hay algunos jugadores que tienen sicólogos", dijo. "Yo fumo".

Cabrera es una inspiración entre los latinos no sólo por sus victorias en Oakmont y el Augusta National dos años después, sino por el dinero que ha invertido en Argentina a través de una fundación orientada a la atención de la salud y la educación, y para los jóvenes golfistas que no tienen dinero para perseguir sus sueños.

"Venció a Tiger Woods en un Abierto de Estados Unidos, no hay nada mejor", afirmó Emiliano Grillo, el golfista mejor clasificado de Argentina en la actualidad. "Es dos veces campeón de un major. Puedes ver a muchos chicos, grandes nombres, detenerse con él y todo el respeto que le muestran. Cuando va Argentina, es el dios del golf ahí".

Y sigue siendo un enigma para muchos otros en un aspecto.

Para un hombre con tanto talento y tan poco miedo, sólo tiene nueve victorias oficiales en todo el mundo. Dos de ellas en majors jugados en los campos con más historia de Estados Unidos.

Epps recuerda el momento en 2009 cuando Cabrera llevaba cerca de dos años y 34 torneos fuera de Argentina sin finalizar entre los 10 mejores. Se perdió su segundo corte de manera consecutiva en el Abierto de Houston y camino al estacionamiento Cabrera le dijo, "vamos a ganar un major".

Nueve días después vestía una chaqueta verde, distinción para el ganador de un major.

"¡Se presenta cuando menos te lo esperas!", afirmó Cabrera con una enorme sonrisa.

Fuente: Associated Press

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