Mundo 19 septiembre 2016

América Latina apoya con reservas documento sobre migración

NACIONES UNIDAS (AP) — América Latina expresó desazón el lunes ante el limitado alcance de un documento de las Naciones Unidas que busca aliviar las penurias de refugiados y migrantes.

"La comunidad internacional, las Naciones Unidas y las organizaciones de asistencia están desbordadas y yo diría desorientadas", expresó la canciller colombiana María Ángela Holguín. "Aparte de la ayuda humanitaria precaria, no hay soluciones planteadas hasta el momento y no hay consensos que nos puedan guiar".

El secretario general de la ONU Ban Ki-moon dijo que el acuerdo aprobado el lunes en la primera Cumbre sobre el Movimiento de Refugiados y Migración que realiza el organismo marcaba un "hito" en los esfuerzos internacionales por aliviar las penurias de esa gente. El documento, no obstante, no es de cumplimiento obligatorio y para muchos no toma el toro por las astas.

Los presidentes y cancilleres latinoamericanos destacaron que es imprescindible atacar las razones que generan los movimientos de personas y dejar de considerar a los migrantes como delincuentes. Subrayaron asimismo que este es un problema que solo una acción conjunta de la comunidad internacional puede resolver.

"Si no enfrentamos las raíces profundas y estructurales de las muchas injusticias de este mundo, no lograremos dar respuestas duraderas a esta situación", afirmó el canciller de Ecuador Guillaume Long.

Citó como ejemplo la crisis bancaria de 1990 que hizo perder sus ahorros a miles de personas y generó la emigración de 700.000 ecuatorianos. "Hoy, más de tres millones siguen viviendo en el exterior", señaló Long.

América Latina en general y Centroamérica y México en particular tienen muchos migrantes que intentan llegar ilegalmente a Estados Unidos y son además países de tránsito, que no están en condiciones de hacer frente a los problemas que generan estos desplazamientos de personas.

La canciller colombiana Holguín dijo que "es hora de avanzar hacia un sistema de movilidad internacional segura y transparente, que proteja los derechos de todos los migrantes, aumente su contribución positiva al desarrollo, fomente la cohesión en ambientes multiculturales y mejore la percepción pública de los migrantes como miembros vitales de nuestra sociedad".

"Es una tarea que, por su naturaleza, resulta imposible de implementar de manera unilateral, se requieren acciones y estrategias coordinadas", añadió. "Los países de tránsito no están preparados y no pueden activar mecanismos de permanencia porque los migrantes buscan llegar a los destinos del mundo en desarrollo".

Pocos aludieron a la crisis generada por la llegada de miles de cubanos empeñados en llegar a México que quedaron varados en países de América Latina. Pero el canciller ecuatoriano Long se quejó de que Estados Unidos deporta millones de migrantes (2,5 millones durante el gobierno de Barack Obama) al tiempo que "alienta la migración riesgosa de ciudadanos cubanos" mediante su política de "pies secos, pies mojados", que permite a los cubanos quedarse en el país si pisan suelo estadounidense.

El presidente de México Enrique Peña Nieto sostuvo que "la historia demuestra que no hay barreras que detengan el movimiento de las personas".

"No las hay naturales y tampoco artificiales", expresó Peña Nieto, quien hace poco estuvo en el ojo de una tormenta por haber invitado al palacio presidencial a Donald Trump, el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, que tiene posturas radicales contra la inmigración ilegal, ha tildado a los mexicanos de delincuentes y violadores, y promete construir un muro en la frontera que dice México debe pagar.

"Para cada río ha habido siempre un puente, para cada obstáculo ha habido siempre un camino", dijo Peña Nieto.

Destacó asimismo que México es "un país que es origen, tránsito, destino y retorno de personas" en alusión a las estadísticas que afirman que en la actualidad son más los mexicanos que regresan de Estados Unidos que los que ingresan ilegalmente a ese país.

El presidente brasileño Michel Temer, en tanto, señaló que su país está a punto de aprobar leyes que facilitan la inmigración, cuyo objetivo es "garantizar sus derechos y no criminalizarlos".

Por primera vez Temer dijo que Brasil ha recibido 95.000 refugiados. Hasta ahora hablaba sólo de menos de 10.000 y no incluía a 85.000 haitianos.

Fuente: Associated Press

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