Mundo 18 abril 2017

Airados trabajadores del acero se suman Le Pen en Francia

HAYANGE, Francia (AP) — En una ciudad acerera francesa, hay dos cosas que crecen entre los restos oxidados de los altos hornos: hierbas y votos para la populista Marine Le Pen.

Durante meses, el líder laborista Walter Broccoli luchó para mantener las instalaciones abiertas, temiendo que el cierre pudiera llevar a los indignados trabajadores hacia Le Pen y su virulenta política nacionalista. Nunca imaginó que su propio hijo se uniría a la estampida.

No han hablado en tres años, comentó, desde que descubrió con espanto que David Broccoli se había inscrito como candidato en las elecciones municipales por el Frente Nacional, el partido anti Unión Europea y antiinmigrantes que dirige Le Pen.

"Me dije a mí mismo, '¡Imposible! ¿Qué le ha pasado?' Le llamé. Discutimos. Me dijo, 'Es lo que hay' y me colgó", recordó Walter Broccoli. "He tenido pesadillas en las que le veo vestido con un uniforme de las SS, todo de negro, con una gorra. Me afectó mucho".

Sin embargo, el Frente Nacional es ahora una pieza ineludible del paisaje en el cinturón industrial en el este de Francia. Se espera que Le Pen gane el domingo millones de votos en la primera ronda de las elecciones en Francia, lo que probablemente la pondría a un paso de causar un terremoto político que sacudiría Francia y el corazón de la UE.

Para algunos votantes airados de clase trabajadora, votar a la antisistema Le Pen es un grito de protesta, su opción nuclear contra la clase política tradicional.

Pascal Grimmer, trabajador del acero, dijo que votará a Le Pen porque está "enfadado con los políticos, lleno de ira", y que "es la candidata que más asusta a los demás".

Grimmer espera que un buen resultado de Le Pen sirva como acicate a los políticos tradicionales "para que se pregunten, '¿Qué quiere la gente?'''.

"Uno recoge lo que siembra", añadió. "Nuestros políticos han tratado al pueblo francés como a idiotas".

En las últimas elecciones, Grimmer votó al socialista François Hollande. El mandato de Hollande, que está ya en sus últimas semanas, sólo ha durado una legislatura.

Grimmer se sintió impresionado en la campaña de 2012 cuando Hollande llegó pidiendo votos obreros a la planta de acero de ArcelorMittal donde trabaja. Los líderes sindicales estaban inmersos en su lucha para salvar los hornos de Hayange. Hollande se subió al techo de una camioneta con líderes sindicales, tomó un micrófono y prometió una ley para ayudar a salvar las plantas en peligro de cierre.

"Me dije, 'Oh, me gusta este hombre'. Inocentemente, le creí", recordó Grimmer.

Los trabajadores se sintieron engañados cuando los hornos se apagaron en 2013. El gobierno socialista de Hollande llegó a un acuerdo con el magnate del acero Lakshmi Mittal que aseguró empleos en otros lugares o la jubilación para los trabajadores de los hornos.

ArcelorMittal también prometió invertir 180 millones de euros (190 millones de dólares al cambio actual) en otros sectores de la industria del acero, que sigue produciendo metal de calidad para automotrices y otros clientes.

Aun así, el cierre de los hornos fue un golpe duro. Grimmer, Broccoli y otros miembros de su sindicato Fuerza de los Trabajadores desvelaron una placa de protesta en Hayange cuando se enfrió el fuego que había fundido mineral para convertirlo en metal.

"VENDIDO", decía la plaza. "Aquí yacen las promesas de cambio que F. HOLLANDE hizo a los trabajadores y sus familias".

Broccoli dijo haber advertido a las autoridades socialistas de que extinguir los hornos sería un "suicidio electoral". En efecto, al año siguiente al cierre, Hayange eligió a un alcalde del Frente Nacional.

"Me duele mucho ver a trabajadores volviéndose hacia el fascismo, la extrema derecha", Broccoli. "Están tan enfadados que están dispuestos a votar al Frente Nacional, a destruirlo todo".

El hijo de Broccoli, técnico informático, no trabaja en la industria del acero. Pero su padre supone que su hijo se sintió "abandonado por el gobierno" tras perder un empleo durante los efectos de la crisis financiera de 2008.

"Siento como si me lo hubieran robado", dijo Walter Broccoli.

David Broccoli no respondió a las llamadas de The Associated Press. Herve Hoff, que se presentó con él como candidato del Frente Nacional en 2014, dijo que David Broccoli se sintió traicionado por la izquierda y "adoptó nuestras ideas".

En Hayange, donde los hornos cerrados dominan el paisaje, el desempleo es del 14%, según el alcalde, por encima de la ya considerable media nacional del 10%. Aun así el alcalde, Fabien, Engelmann, del Frente Nacional, se presenta orgulloso como un ejemplo de lo que puede hacer su partido con el poder.

"No mentí a mis votantes", dijo. "Les ofrecí un programa coherente: seguridad, limpieza, impuestos bajos, deudas reducidas, construcción de carreteras, obras en escuelas... cosas que puede hacer un alcalde".

Fuente: Associated Press

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