Mundo 01 mayo 2016

Agencia reguladora mira más allá de armas químicas

LA HAYA, Holanda (AP) — En torno al 92% de los arsenales declarados de armas químicas del mundo han sido destruidos, y la agencia que supervisa la eliminación del gas venenoso y agentes nerviosos busca cómo combatir las nuevas amenazas de grupos extremistas, mientras sigue trabajando por completar el trabajo por hacer en Siria.

La Organización por la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés), conmemoraba el aniversario de la entrada en vigor de la Convención de Armas Químicas el 29 de abril de 1997, con una conferencia de tres días a partir del lunes centrada en la seguridad ante las armas químicas.

En el futuro, parece más probable que los ataques químicos provengan de extremistas y delincuentes, en lugar de países.

"Queremos capturar las actuales amenazas de seguridad en relación a las armas químicas, especialmente por parte de actores no estatales", indicó el director general de la OPCW, Ahmet Uzumcu, en una entrevista con Associated Press en la sede del organismo en La Haya.

Han circulado noticias reiteradas sobre el empleo de armas químicas en la devastadora guerra civil siria, y hay una investigación en curso ordenada por Naciones Unidas para determinar el responsable de nueve casos en 2014 y 2015. Se espera que el informe final llegue poco antes de que termine el mandato del equipo en septiembre.

Se cree que en algunos de los casos se empleó cloro. Esta sustancia de fácil obtención se vende en todo el mundo por motivos legítimos como depurar agua, pero el gas cloro también se empleó en el primer ataque químico a gran escala realizado por fuerzas alemanas en la I Guerra Mundial.

"El desafío seguirá siendo impedir el empleo de sustancias tóxicas como arma", dijo Uzumcu, cuya organización ganó el Nobel de la Paz en 2013 por sus esfuerzos de desarme.

La cuestión no es nueva. La agencia estudia este problema desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, pero los ataques en Siria le han dado una nueva relevancia.

En la conferencia que empieza el lunes, los expertos debatirán cómo emplear la convención actual sobre armas químicas para abordar el problema, y si la OCPW tiene que adaptarse a la nueva realidad.

Ralf Trapp, exempleado de OPCW que ahora es consultor independiente de desarme y no proliferación, señaló que proteger a la gente de los ataques que utilizan productos fáciles de conseguir es un difícil ejercicio de equilibrio.

"Uno siempre tiene el dilema de que algunos de estos productos tienen un uso muy extendido", explicó por teléfono. "Si se regulan excesivamente o se controlan hasta el punto de que no pueden utilizarse de forma apropiada, en realidad se está desacelerando el empleo económico. No va a funcionar".

Trapp advirtió de que encontrar una forma de hacer frente a los extremistas ha cobrado una nueva urgencia con el auge del grupo Estado Islámico en Siria e Irak.

"Con el tiempo, podría esperarse que si deciden emprender un programa de armas químicas, tienen la capacidad de invertir tiempo y dinero en desarrollar algo que sería mucho más sofisticado que lo que vemos hoy", señaló.

Mientras tanto, la OPCW tiene aún que completar su trabajo en Siria, que se unió a la organización en 2013 en medio de la indignación internacional por un ataque de gas nervioso a las afueras de Damasco.

El gobierno del presidente sirio, Bashar Assad, declaró un arsenal de 1.300 toneladas de armas químicas y 14 centros de producción, iniciando una campaña internacional sin precedentes para retirar armas y productos químicos del desolado país y destruirlos.

Las armas se han destruido, al igual que 11 de las plantas de producción, explicó Uzumcu, pero algunos estados miembros de la agencia han puesto en duda que Assad declarase todo en 2013.

"Aún no hemos terminado", dijo Uzumcu. "Aún quedan preguntas. No puedo decir si Siria lo ha declarado todo o si Siria sigue poseyendo armas químicas o algo de munición. Espero que podamos aclarar las dudas que quedan".

Está previsto que altos cargos sirios visiten La Haya en las próximas semanas para continuar las conversaciones sobre el tema, señaló.

Otro desafío clave para la OPCW es intentar ganarse a cuatro países que no se han sumado a la convención sobre armas químicas: Egipto, Israel, Corea del Norte y Sudán del Sur.

Uzumcu cree que es sólo "una cuestión de tiempo" hasta que Sudán del Sur se sume, y señala que el cambio en el paisaje político de Oriente Medio que ha supuesto la guerra en Siria podría llevar a la inclusión de Israel y Egipto.

Por ahora, la recluida Corea del Norte ha ignorado todos los esfuerzos de Uzumcu de abrir un diálogo.

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Convención sobre Armas Químicas: http://lonelvis-prod.ap.org/News/Stories/LON-2016-Apr-29-000032/LON-2016-Apr-29-000032.docx

Fuente: Associated Press

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