Mundo 04 abril 2016

Abogados panameños en escándalo financiero, un dúo inusual

PANAMA (AP) — Los abogados panameños en el centro del revuelo causado por la filtración de operaciones financieras de los ricos y los famosos son un dúo singular compuesto por un inmigrante alemán y un novelista premiado cuyos libros ahondan a veces en el mundo clandestino de la política.

En una nación que durante décadas se ha visto empañada por denuncias de acusaciones de lavado de dinero en nombre de narcotraficantes y oligarcas corruptos, los abogados políglotas que fundaron el bufete Mossack Fonseca se establecieron como los líderes de una plétora de firmas en Panamá dedicadas a crear compañías fachada para esconder fortunas en el exterior.

Creada mediante la fusión en la década de 1980 de las oficinas individuales de Jurgen Mossack y Ramón Fonseca, la firma cuenta con 500 empleados y filiales en todo el mundo con los que ha establecido empresas fachada para gran cantidad de personas, desde el primer ministro de Islandia hasta el astro argentino del fútbol Lionel Messi.

Gran parte de ese trabajo está ahora bajo escrutinio como resultado de la filtración de 11,5 millones de archivos que están siendo revisados por una coalición internacional de más de un centenar de medios de prensa. The Associated Press no ha podido ver los documentos, pero Fonseca dijo en una entrevista el lunes que son genuinos y que fueron obtenidos mediante una ciberintrusión ilegal.

Fonseca se describe en Twitter a sus más de 19.000 seguidores como "abogado, escritor y soñador". Pero la modesta autodescripción contrasta con el destacado papel que ha desempeñado en la política y los negocios en Panamá.

Hasta hace poco era presidente del partido gobernante Panameñista y se desempeñó en el gabinete del presidente Juan Carlos Varela como asesor especial. Se vio obligado a renunciar en febrero cuando las oficinas de la filial de la firma en Brasil fueron allanadas, y varios gerentes arrestados, como parte de una investigación de sobornos pagados a políticos por empresas que buscaban contratos de la paraestatal Petrobras.

"Aquí en Panamá siempre decían que era too big to fail (demasiado encumbrado como para fracasar)", opinó Miguel Antonio Bernal, profesor de derecho en la Universidad de Panamá.

Su hermano encabeza la sociedad de aviación civil de Panamá y su hijo es cónsul general en Dubái.

La ficción de Fonseca, que le valió el principal premio literario en Panamá, proviene directamente de las salas de los líderes políticos. En 2012 publicó "Mister Politicus", una novela que, según dijo, está basada en parte en experiencias de su vida y que describe en su cibersitio como una que "articula los enmarañados procesos de los que se valen funcionarios inescrupulosos para afincarse en el poder y, desde allí, satisfacer sus detestables ambiciones, arropados con el manto falaz de un fementido servicio a la nación".

Fonseca tiene algunos méritos prodemocráticos en un país cuya dictadura militar de 1968 a 1989 impulsó el crecimiento de la industria bancaria extraterritorial de Panamá. Desempeñó un papel crucial al denunciar en 1993 la desaparición y asesinato de un sacerdote católico, medida que condujo a la creación de una comisión de la verdad para investigar los crímenes de la dictadura.

Es menos lo que se conoce sobre su socio Jurgen Mossack, que hasta ahora no ha hablado.

El padre de Mossack, Erhard Mossack, era miembro del ala armada del partido nazi, según archivos de inteligencia del ejército estadounidense recopilados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, que ha estado coordinando la pesquisa de la firma de abogados y sus documentos filtrados. Llegó a Panamá a principios de la década de 1960 con su familia. The Associated Press no ha podido verificar los informes.

Fonseca dijo desconocer algún vínculo nazi en la familia de su añejo socio. Dijo que Erhard Mossack llegó a Panamá en la década de 1960, cuando Jurgen tenía 13 años, y trabajó como ejecutivo en la aerolínea Lufthansa.

"Es reservado, no le gustan las cámaras", afirmó Fonseca. "Es alemán".

Fonseca dijo que él está hablando para defender la reputación de su firma, y que confía en que la filtración no tendrá consecuencias para ésta porque su empresa se ha adelantado a las legislaciones al implementar controles más estrictos de diligencia debida.

Indicó que no tiene ni idea cómo fue que los documentos —que incluyen fotografías tamaño pasaporte, certificados de acciones y correos electrónicos— acabaron en manos de los periodistas, pero dijo que es improbable que se haya tratado de algún delator interno. Más bien sospecha que la compañía fue blanco de hackers del extranjero debido a que ha tenido tanto éxito en vencer a la competencia en Estados Unidos y otras partes.

"Mi próxima novela puede ser sobre el tema", afirmó.

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El periodista Juan Zamorano de The Associated Press reportó desde Ciudad de Panamá y Joshua Goodman de la AP reportó desde Bogotá.

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Este despacho fue corregido en el cuarto párrafo para indicar que la entrevista fue el lunes, no el jueves.

Fuente: Associated Press

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