Cuba 30 noviembre 2016

A cinco 'fulas' los periódicos dedicados a la muerte de Castro

Algunos usuarios suscritos a Granma y a Juventud Rebelde no recibieron sus periódicos este lunes, pero en las esquinas de Obispo, uno de los boulevares más transitados por turistas, se vendían a cinco CUC los ejemplares de las ediciones dedicadas a la muerte de Fidel Castro.

"Los yumas empezaron pagando dos por cinco", dice Michel que vive de lo que puede "raspar", y sigue actualizando la cotización del periódico en la bolsa negra: "ya hoy dan cinco fulas por un solo periódico".

De repente en la zona la venta de diarios ha dejado de ser un trabajo exclusivo de mendigos y ancianos para ser realizado por jóvenes y "jineteros".

"La gente sabe como sacarle partido a todo, niña", dice una centrohabanera que intenta negociar con uno de los vendedores de prensa improvisados.

En algunos lugares, la capital intenta volver a su rutina habitual, aunque sin música, sin venta de bebidas alcohólicas y con puntos para firmar el juramento de lealtad al concepto de Revolución de Fidel Castro.

Otra cosa es la Plaza de la Revolución, donde se rinde homenaje al dictador, y sus alrededores.

"Hay gente que va porque realmente lo siente, hay quien va por curiosidad y están los que van porque no les queda más remedio", analiza Fabián y observa cómo al principio "todo parecía muy espontáneo", pero ahora "ya hay guaguas que salen de los centros de trabajo y gente con pullovers impresos para la ocasión, y eso de espontáneo no tiene nada".

"Ya empezaron a quitar guaguas de todas partes", dice una señora qua ha llevado a su nieta a "rendir homenaje".

"A quien le coja la noche en la calle…" Y no le falta razón. En horarios de la mañana del lunes el transporte público parecía "estar bueno", pero a partir de las 5:00 de la tarde las paradas eran "un infierno", como ella las describe.

A Maydelín le han dicho que este martes no lleve a su hija a la escuela para que los maestros puedan ir a la plaza, aunque el lunes "tampoco tuvo clases", puntualiza.

En el patio de la Asociación de Artesanos de Cuba, ante la letanía de la televisión, que tiene toda la programación dedicada a Castro, un artesano exclama a media voz: "Ay, como lo quise, ¡pero que lo acaben de enterrar, coño!".

Pero la gente se pregunta, ¿Por qué no hay cuerpo? ¿Por que no hay cenizas? ¿Por qué son nueve días?

Hasta el martes por la mañana, las cenizas de Castro permanecían en una sala del Ministerio de las Fuerzas Armadas, lejos de la población.

Los detalles del luto reavivan las especulaciones religiosas

"¿Viste qué casualidad? Hay que esperar nueve días, como con todo santero", dice Jessica que le dijo su madre, quien tiene coronado Oshún hace más de 20 años y siempre ha sostenido, como otros tantos, que Fidel tenía hecho santo.

"A los santeros no se les crema y hay que esperar un tiempo necesario para, al final, hacerle el desayuno y el Oro al Eggun", aclara un babalawo que prefiere hacerse llamar por su oddun de Ifá, Obbara Meyi. "Pero ese espíritu ya debe de haber pasado por el Ituto, que es la ceremonia en la que se le da camino a los santos del iniciado, donde se rompe la tinaja del río, la misma que recibió el día en que se coronó", señala.

Obbara Meyi, como otros, recuerdan el recorrido por África que hizo Fidel Castro en los 70.

Una vieja santera lo recuerda vestido de blanco y rodeado de babalawos en Nigeria.

"Dicen que es hijo de Oddua, por eso le hicieron Obatalá porque, de los 16 caminos de ese Orisha, Oddua es el más viejo, pero eso son solo especulaciones porque él todo lo ha llevado en el más absoluto silencio".

Otro santero comenta: "Se dedujo que era Oddua porque en la ceremonia que recordamos que se le hizo en África había elefantes, además de las piezas que se dice que él tiene".

"Si realmente le hicieron santo allá, en Nigeria, o en el Congo, el proceso de coronación fue diferente, muchas cosas son secretas pero, por ejemplo, se sabe que en África se pinta todo el cuerpo, en vez de solo la cabeza, como hacemos nosotros aquí", añade.

"Imagínate si es fuerte, que Oddua es el capataz de los muertos", dice una Iyabó, "y así nos ha tenido a todos, como muertos vivientes".

Para concluir Obbara Meyi recomienda a su pueblo religioso salir a la calle con la cabeza cubierta, porque "ese espíritu anda por ahí y allá a quien se le encarne".

En el ambiente religioso hay quien ni siquiera habla del tema porque "la religión no se los permite" o porque "en algún momento, cuando salieron letras del año en que se podía hacer ebbo para que el pueblo se quitara al dictador de encima, la Seguridad del Estado vigiló y persiguió a quien se atreviera a comprar más de un ingrediente mágico", recuerda otro babalawo que ni siquiera quiere dar sus señas religiosas.

Casi todos los religiosos consultados coinciden en que "lo único que ellos no han podido calcular", aunque lo parezca, "es el día 4 de diciembre como último día de las ceremonias".

"Quién sabe, a lo mejor quien nos hizo el favor fue el Cabo, Changó, y el novenario. Lo cuentes como lo cuentes, cierra el 4 de diciembre por eso", dice la vieja santera.

También hay quien cree que "nunca sabremos donde está realmente enterrado el cuerpo".

"¿Tú te imaginas el poder que puede llegar a tener el que se robe uno de esos huesos?", dice un hijo de Elegua. "Y, como hay gente para todo, hasta con el polvo de la incineración se puede hacer tremenda brujería".

Fuente: diariodecuba.com

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