Argentina 07 octubre 2016

9 claves para mejorar la dieta sin depender del azúcar

A lo largo de los últimos años se observaron diferentes cambios en los comportamientos de las personas en relación a la vida alimentaria que llevan. Aquí y en el resto del mundo. Y quienes investigan en pos de mejorar la salud de los individuos, observaron actitudes negativas en lo que respecta a la dieta de los seres humanos.

Una de ellas -quizá la más importante- es el consumo elevado de alimentos con azúcar agregada. Este fenómeno adverso atenta directamente con el objetivo que persiguen los especialistas en nutrición:mejorar la calidad de vida con planes alimentarios saludables.

El desarrollo de sobrepeso y obesidad, la aparición de enfermedades cardiovasculares o el síndrome metabólico, entre otras complicaciones, son los principales factores que asustan a los médicos que buscan concientizar a través de buenos consejos y ejemplos.

Los resultados de la 3° edición de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo para Enfermedades Crónicas No Transmisibles evidenciaron que casi 4 de cada 10 personas mayores de 18 años presentan sobrepeso y 2 de cada 10 personas padecen obesidad. El sobrepeso y la obesidad son multicausales: componente genético, el desequilibrio energético, los hábitos poco saludables, un ambiente obesogénico y el sedentarismo.

Tras el relevamiento, el organismo internacional propuso un consumo moderado de azúcares libres, reduciéndolos a menos de un 10% de la ingesta calórica total: es decir, 50 gramos en una dieta, equivalentes a 12 cucharadas de café. La Organización Mundial de la Salud (OMS) persigue esta misma línea y sugiere una reducción de hasta un 5% de la ingesta calórica (equivalente a 6 cucharadas de café) para otorgar beneficios adicionales para la salud.

La Argentina se encuentra ubicada en el tercer puesto en cuanto a consumo de azúcar, detrás de Brasil y Rusia, con una ingesta diaria que triplica la recomendada por la OMS.

En el último informe de la Fundación InterAmericana del Corazón en Argentina se hizo hincapié en los niveles de azúcares agregados en las bebidas no alcohólicas en el país y se destacó que "una mayor ingesta de bebidas azucaradas en los niños se asocia con un 55% de riesgo aumentado de padecer sobrepeso u obesidad en comparación con aquellos niños que consumen menor cantidad".

En Argentina, el consumo de azúcar agregado estimado es alrededor del triple del recomendado -cercano a las 35 cucharaditas diarias- y nuestro país se encuentra entre los 5 países de mayor consumo de azúcar agregada del planeta.

Una dieta sin tanto azúcar: la clave de una buena alimentación

La Federación Argentina de Graduados de Nutrición realizó un listado que contiene 10 consejos necesarios e imprescindibles para reducir el consumo de azúcar agregada en la dieta.

– Conocer los distintos tipos de azúcares: no todos son iguales. Los azúcares son carbohidratos cuya principal función es aportar energía al organismo. Se los encuentra de manera natural o intrínseca.

– Elegir alimentos naturales en lugar de industrializados (procesados y/o ultraprocesados): el azúcar es una importante fuente de calorías en la dieta alimenticia moderna, pero en alimentos industrializados el porcentaje de azúcar puede llegar al 80%.

– Buscar alternativas para endulzar los alimentos o infusiones.

– Limitar el consumo de bebidas azucaradas, e idealmente, reemplazarlas por otras bebidas, ya que constituyen una de las principales fuentes de consumo de azúcar agregado. La OMS aseguró que Argentina es el principal consumidor de bebidas gaseosas azucaradas del mundo, se estima que por año cada persona bebe 131 litros.

– Reducir porciones de comida: el tamaño de la porción es directamente proporcional a la energía aportada.

– Incorporar opciones saludables en el desayuno, merienda y postres.

– Leer el etiquetado de los productos antes de elegirlos o consumirlos

El azúcar muchas veces se esconde bajo otros nombres, como el jarabe de maíz de alta fructosa, glucosa, sacarosa, melaza, dextrosa, fructosa, jugo de frutas concentrado, entre otros.

– Evitar el "picoteo" de alimentos poco nutritivos (golosinas, productos de panadería, snacks, gaseosas o bebidas azucaradas) entre comidas.

– Limitar la exposición de los niños a la publicidad de la industria de alimentos.

Fuente: infobae.com

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